Nuevo relato de la mano de un nuevo reto. Esta vez sin tener conocimiento de seleccionamos al azar un personaje infantil y lo llevamos a situaciones mas extrañas. No les voy adelantar nada, pero como amante de la ciencia ficción podrán leer las referencias a gustos muy personales.
Orígenes

Chase se durmió justo cuando su padre llegaba del espacio.
—Bien, hay alguna novedad sobre la reunión con los Altos Mandos —pregunto Víctor.
—Ninguna, son los mismos importantes y estúpidos de siempre —sentenció molesto Asimov.
—Ya no tenemos tiempo doctor, Chase se va a morir.
—No quedará más remedio que usar tu máquina Victor.
—Pero necesitamos una tormenta, y que yo sepa, está programada para dentro de tres días —su cara se puso más pálida de lo que ya era—. No resistirá Asimov, tu hijo va a morir.
—Lo se, pero podemos hackear su computadora madre, traje esto —del bolsillo saca un pen drive—. Contiene un virus, de los antiguos, con esto podremos programar la tormenta para esta tarde.
Sus ojos se llenaron de esperanza, los de Víctor también. Usar su máquina para salvar la vida del hijo de su maestro lo llenaba de orgullo. Pero odiaba la idea de emplearla con un niño de siete años.
Ambos iniciaron con los preparativos. La vieja torre en punta estaba reparada y al tope de su altura. La camilla tenía los amarres de cuero bien ajustados, el riesgo de los movimientos bruscos en la altura durante el proceso eran muy altos. Todo estaba conectado y listo. Programar la tormenta eléctrica fue más fácil, la Base de Control Climático Espacial, solo tomaría como un error lo sucedido.
Chase estaba dormido, ya no aguantaba estar despierto tanto tiempo, ya no había rastro de cuero cabelludo. Asimov lo llevo entre sus brazos a la camilla humana, mientras que Victor llevaba un pastor alemán muerto.
—¿Tiene todas las modificaciones hechas? —pregunto Asimov mientras dejaba a su hijo en la camilla.
—Si, no se preocupe Maestro, el perro ya posee los requerimientos humanos para la unión, está listo para revivir.
—Bien, la tormenta está a punto de comenzar —le da un suave y tierno beso en la frente—. Espero que entiendas que esto lo hago por ti, para que puedas vivir una vida, aunque sea de esta forma —pequeñas lagrimas recorrieron sus mejillas.
—Vamos maestro debemos subirlos a lo alto de la torre.
Los dos comenzaron a mover las palancas, las cadenas comenzaron a subir las camillas. La tormenta había llegado. Los rayos caían por toda la zona, hasta que alcanzaron el pico de metal. Toda la estructura tembló, inclusive la torre. Cuando todo terminó, se podía observar vapor saliendo de las camillas.
—¿Chase estás bien? —pregunto su padre.
—rrrr, arrg, guauu, ¿pero que me pasó? —pregunta Chase levantando la cabeza, abriendo el hocico y sacando la lengua.
—¡Esta vivo Maestro! —grito eufórico Victor.
Chase se puso en cuatro patas, se sentía radiante, la vitalidad corría por sus venas. Vio a su padre irse y volver con lo que parecía ropa.
—¿Que es esto papá?
—Es tu nuevo traje, uno de policía, modificado por mi, con múltiples herramientas. Formaremos un grupo —luego miró a Victor—. Trae a los demás perros.
Chase, riendo como lo puede hacer un ovejero, termino gritando.
—¡¡¡Patrulla canina al rescate!!!
Cristian Angel Ortus