Otro relato de los viejos. Esta vez planeado para un concurso, trate de retratar lo incomprendido que es el mundo del artista, de lo que unos ven y los que no ven nada, salvo oportunismo. Como obras de arte no son mas que simples expresiones manipuladas para dar vida a lo que nunca existió, dejando así personas con talento y visión fuera del alcance de su verdadero potencial. El ruido de una explosión es mas llamativo que ver una flor abrirse en medio de la naturaleza.

LA pirámide azul
Desperté soñando con una pirámide azul. Estaba sola en medio de la nada, una nada llena de color blanco. Se podía ver reluciendo sus piedras azules colocadas milimétricamente, sin fallas a la vista, o por lo menos así era en mi sueño.
Desperté, el calor agobiaba, la transpiración me molestaba. Fui al baño y después de bañarme cepille mis dientes. Desayune liviano, tenia un largo día. La temperatura me obligo a dejarme una camisa de manga corta y un pantalón de vestir fresco.
Me subí al colectivo y me dirigí al centro, pues el motivo del viaje era la visita a la inauguración de los cuadros de Julián Valdez. Un pintor de la época del renacimiento, que siempre usaba la misma técnica con imágenes similares, no pintaba mas que paisajes. Pero eso no fue por el cual se hizo famoso, lo llamaban “el pintor azul”.
Un acaudalado monarca le pidió que pintase el paisaje de un campo en el cual él se crió y que en esa época, la transformo en un lugar de descanso en los duros inviernos. El pintor azul entonces fue a pasar un tiempo allí para recrear el espíritu del paisaje en un lienzo de metro y medio, por dos metros. Paso un mes trabajando día y noche en la pintura y el monarca los fines de semana pasaba por la zona para ver como estaba quedando su obra.
El pintor azul era muy detallista y siempre trataba de mostrar todo en su escena y no se le escapaba nada, ese era sin duda su más grande virtud, pero en cambio sus defectos eran varios. Para comentarlo rápido los señalare sin explayarme demasiado. Primero era alcohólico, cuando no pintaba estaba con una jarra de vino y cuando lo hacia también acompaña la jarra al artista. También era mujeriego lo cual producía alboroto con algunos contratantes. En la parte artística podría remarcar que era necio, ya que no aceptaba las críticas de otros artistas y cuando era joven, las de sus maestros, por lo que sus errores persistían consigo y continuaba en sus cuadros. También se manejaba con una escasa paleta de colores. No fue un gran artista y por lo general su fama se hacia por lo mal que se llevaba con sus contratantes. Aun así el monarca lo contrato ya que en esa posada donde llevaría a cabo su obra no había vino y el poblado más cercano quedaba a un cuarto de día a mula. Tampoco había mujeres, solo un par de peones y el cuidador que mantenían el lugar, que cada tres días iba al pueblo en busca de lo que se necesitara. Así entonces llevo a cabo su obra.
Cuando finalizo, el monarca se encontraba en la hacienda y este estaba deseoso de verla, pero el pintor pidió que lo hiciese al día siguiente por la mañana, así la luz solar proveniente del horizonte permitiría ver mejor la obra, dejando a cualquiera que estviera allí en ese instante, asombrado. El monarca desconfiado de que otro viera la pintura antes que él, le dijo al pintor que cerrara las ventanas y luego él mismo dejo cerrada con llave la puerta de la habitación. En la mañana el asombro fue para todos, cuando el pintor tiro de la manta que tapaba la pintura, todos quedaron mirando lo que no concordaba con el paisaje. En el fondo detrás de unos árboles grandes cubiertos de hojas de varios tonos de verde, se dejaba ver algo tan extraño como llamativo, resultaba que eso era una pirámide, egipcia para ser mas preciso, con las líneas que separaban cada rectángulo de piedra y todas de color azul. El monarca no entendía y se puso furioso, sentía que lo había estafado, o peor, burlado. El artista trato de explicar que no fue su intención y que de ninguna manera había sido él, que debió entrar alguien y pintarlo para arruinarlo. Pero nada le saco la furia al monarca. Aun así, disgustado y rabioso, se quedo con la pintura y le pagó, mucho menos claro. Desde ese día lo llamaron el pintor azul.
Y así comenzó lo que fue su perdición en esa época, su buena fortuna en esta. Pues lo que pintaba y terminaba, al día siguiente en la exposición, aparecía la misma pirámide en la escena recreada.
Mucho tiempo trato de entender el por qué. Hasta se quedaba despierto toda la noche mirando la obra, pero un pestañeo era suficiente para que apareciese allí la pirámide azul. Esto agobio al pintor que luego de diez años pintando decidió quitarse la vida.
Desde entonces se convirtió en una ficción. Todo el mundo hablaba de este pintor azul. Muchos decían que fue a propósito, otros que lo hacia borracho y que por eso no recordaba, los mas creyentes remarcaban que era obra de una maldición, otros, una obra de Dios. Todas estas suposiciones, se convirtieron en mitos que hablaban de este pintor, logrando que sus obras sean únicas y subieran su valor. De esta manera, este hombre que no hacia más que pintar paisajes y tomar vino, se convirtió en un pintor que marco una época.
A esa exposición me dirigía, un descendiente supuestamente del pintor había podido recuperar varias obras. Además persuadió a varios dueños que poseían otras obras de este artista, para que la prestasen para hacer una gran exhibición.
Llegando, veo que la fila se hacia larga. Luego de que abrieran las puertas me tomo diez minutos entrar. Allí pude dar vistazos a sus obras y como la pirámide azul se presentaba en todas ellas detrás de árboles, de ciudades, entre las nubes, en el medio de algún pueblo. En todas aparecía, menos en sus obras anteriores a la del monarca, en aquellas trataron de encontrar algún indicio de que hubiera una pirámide, pero no encontraron nada. La pintura que le hizo al monarca marco una antes y un después en sus obras.
Esta obra, a la cual llamo “El Monarca y la Pirámide Azul”, era la gran invitada de la noche, era su cuadro más grande y esperado por todos, donde yo termine mi viaje.
Me quede parado mirando y observando. La verdad, sacando la pirámide, no le notaba otra gran razón por la cual se colocaría una obra de esa clase en una exposición tan importante.
Se acercó, en ese momento, un guía con varias personas. Les cuenta la historia del cuadro que yo les acabo de contar. Como representó para el artista, la mágica aparición de la pirámide y como su vida cambio por ese “acto celestial”.
Siguió hablando de su trágica vida como si todo lo malo le hubiera pasado después de la pirámide azul. Su alcoholismo, su fama de mujeriego, su suicidio. Aunque admito esto último si fue por la pirámide azul.
La guía se empeñaba en marcar los defectos como culpa de la pirámide, pero la realidad era otra. Lamentablemente, o afortunadamente para quienes son dueños de sus obras, se cambio la historia. De esta suerte el artista lograba ser recordado por el misterio que rodeaba sobre él y, al mismo tiempo, tanto sus descendientes como los dueños de sus obras tendrían cuadros de gran valor.
La gente quedo asombrada, y se dirigió por otro pasillo a ver otras obras, yo los seguí.
Las mentiras a su ser y a su arte se acumulaban quedando como un distinguido artista. Alguna que otra persona se cuestionaba sobre la imagen de la pirámide pero rápidamente lo refutaban con experimentos científicos y demás tareas que una persona normal no podría realizar para probar su autenticidad.
El día terminó y lo único que me quedo en claro, después de ver toda la exposición, es que el humano en su afán por encontrar valor material, es capaz de inventar, de manipular y de negociar con todo lo que pueda encontrar. Y hoy le toco a un ser mediocre y sin talento, ser un artista que dejo una huella en el mundo y que ahora, cualquiera que fuese su obra, será una obra de gran valor, mientras que la pirámide azul, eso que lo atormento por años, lo que le dio el misterio a su nombre, resulto ser lo único verdadero de toda esta ficción.
C.a.o.s.