Primera entrada del nuevo blog, ya que el que tenia antes lo di de baja para actualizarme a esta nueva versión. En esta ocasión, comparto un relato muy viejo pero que es especial para mi, ya que fue con el que conseguí una invitación a mi primer evento literario. Luego llego una etapa de descubrimiento, en la que todavía continuo, para aprender y evolucionar en la forma de la escritura. También tiene un condimento especial, ya que tiene conexión con la primera novela que empece a escribir (y que por ahora esta en pausa), como así de un relato del primer libro que planeo sacar dentro de poco.

El último avión

Me desperté cuando sentí una presión en mi brazo luego que la persona que tenia al lado me había empujado. La turbulencia reapareció unos segundo después mas violenta, produciendo que sonara la alarma para colocarnos los cinturones. Hacia un par de horas que estaba dormido gracias al tranquilizante que tome durante la cena del avión la noche anterior. Los viajes largos me ponen muy nervioso, despertarme con turbulencia afirmaba ese sentimiento, o sufrimiento. Me abroche el cinturón bien fuerte, miro por la ventana y veo un cielo totalmente despejado, azul por todos lados, el avión comenzó de nuevo con su turbulencia maldita, mientras la gente comenzaba a tener pánico en sus rostros.

Yo no logre entender lo que estaba pasando, pero rápidamente las azafatas comenzaron a hablar nerviosas entre ellas, se les notaba en la cara, cada tanto entraban en la cabina del piloto. Ya estábamos cerca del aeropuerto, la hora indicaba que ya era hora de llegar, sabiendo que no hubo complicaciones en el despegue y mucho menos algún tipo de retraso, en unos minutos deberíamos aterrizar en Ezeiza.

Por alta voz el piloto anunciaba por los altavoces que no podría aterrizar en el aeropuerto en ese momento, ya que habría ocurrido un incidente. Mis nervios volvieron con la fuerza de de hacer temblar todos mi huesos juntos, mientras que la gente comenzaba con las preguntas y preocupaciones.

Una hora estuvimos dando vueltas, hasta que nosotros, los pasajeros, hartos de esperar un dictamen, fuimos a la cabina a exigir una respuesta. Entre tanto barullo, oí que nos dijeron que volvamos a nuestros asientos, que nos tranquilicemos, pero lo peor fue escuchar que realizaríamos un aterrizaje de emergencia sobre una pista en un campo.

Enseguida todos tomaron sus lugares, nos acompaño una buena sacudida que supuse fue turbulencia. Las caras de las personas trasmitían mucho miedo e incertidumbre, no sabían lo que estaban viviendo, el miedo los invadía. A medida que las turbulencias volvían con más frecuencia, los gritos empezaron a escucharse como alarmas, algunos aguantaron un poco más, pero pronto se sumaron al rugido de la multitud.

Buscando animarme dentro de tan catastrófica imagen, mire por la ventana, despejado hasta el horizonte. No dure lleno de paz ni dos segundos, que se escucho un golpe seco sobre el techo del avión, fue tan rápido que no vi que fue, pero si vi lo que dejo, un hoyo del tamaño de una pelota de tenis sobre nuestro techo y que continuo por el piso, era lo que creía. Un segundo mas tarde, el mismo ruido, pero esta vez sobre el pasillo tres asientos mas adelante, y lo pude observar, era una bola de fuego que paso a la velocidad de un rayo, también aprecie que el hoyo no solo lo dejo en la parte superior sino que dejo lo mismo en el suelo, el pánico comenzaba a viajar por mi torrente sanguíneo con gran facilidad. Muchos ni siquiera se dieron cuenta, pero los pocos que si, nos miramos, algo grande estaba pasando y estaba sobre nosotros.

Volví a poner mis ojos en el cielo, el sol ya no iluminaba como antes, una sombra llena de obscuridad se expandía por doquier, algo grande pasaba por delante de él, dejando caer bolas de fuego a su paso, algunas siguieron impactando en el avión. Uno de los motores izquierdo exploto, lo vi ya que mi ventanilla daba a la parte de atrás del ala, no hace falta decir el movimiento violento que genero dicho suceso. Fue tan fuerte que dio una vuelta entera. En esos segundos que estaba de cabeza pude observar “quien” generaba esas bolas de fuego, era un inmenso meteoro cayendo del cielo. No estaba lleno de fuego y tampoco era veloz, eso lo deduje a los minutos que le sucedieron, esos minutos que espere un impacto y que nos destrozara antes de llegar a tocar tierra, pero no, eso no pasó, el avión seguía en la deriva tratando de aterrizar en algún campo libre y recto una vez que estabilizaron el avión. No tardo mucho en llegar al suelo, destrozo árboles y una granja que estaba en el momento y lugar equivocado, en ese preciso momento del impacto, me desmaye. Desperté en tierra, fuera de mi asiento y con la cabeza que estaba a punto de reventar, logro devolver todo lo que tenia en el estomago. No podía ver con claridad, trate de componerme. Conseguí sentarme con la mirada hacia donde se encontraba mi transporte totalmente deshecho, había cuerpos, mucho fuego, pero lo que me impacto estaba al fondo. Se podía apreciar una roca gigante que había tocado tierra, dejando un paisaje único y destructivo, algo jamas visto. Estuve a punto de llorar, pero en ese momento, me di cuenta de algo obvio. La tranquilidad me llego al cuerpo, estaba en tierra firme y los nervios de volar se desvanecieron, como se desvaneció la ciudad capital o mejor dicho, como el ultimo avión que había quedado en el cielo.

C.a.o.s.